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Carlos Javier Gómez García,
arquitecto, y Ana Bejarano Osorio, arqueóloga |
Centro de
Interpretación Cáparra |

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La idea de la creación de un Centro de
Interpretación nació de la necesidad de disponer de un espacio que sirviera
para el conocimiento de la ciudad romana de Cáparra.
Se pensó en un pequeño museo, concebido como un espacio flexible, frente al
espacio tradicional dividido en salas y galerías, éste último más propio del
siglo XIX.
Consideramos que debía responder a las actuales necesidades de conservación
y muestra de los objetos expuestos, además de facilitar al visitante la
interpretación de los mismos.
Fuimos conscientes de que nuestro Centro de Interpretación iba a estar
rodeado por un contexto particular, se emplazaría en medio del campo,
contexto éste absolutamente diferente al de la mayoría de los centros
urbanos.
Con todos estos condicionantes se creó un Centro de Interpretación
especializado, de planta libre y desarrollo horizontal al que, además de su
carácter museístico tendría otra serie de funciones debido, principalmente,
a ese emplazamiento rural. Eso obligó a situar dentro del programa todo
aquello que hubiera existido si se hubiera ubicado en una población: zonas
de descanso, vestíbulo, zona de sombra, tienda,…
En cuanto al funcionamiento interno, nos inclinamos por valorar el aspecto
didáctico, la participación y la interacción de los visitantes con el
contenido del Centro de Interpretación; por ello, la arquitectura surgió sin
afán de protagonismo, aportando tan sólo un contenedor neutro donde instalar
el sistema museológico y encadenar lógicamente el itinerario marcado.
En definitiva, se pretendió en todo momento que la dialéctica producida
entre objeto expuesto, soporte y arquitectura acabara por dar protagonismo
al contenido y que el edificio pasara desapercibido. |
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