Por: Juan Saumell Llado,
arquitecto |
Casa Teresa, de Pitch-Aguilera arquitectos |
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De arquitectura bioclimática se habla con frecuencia, en el marco de un desarrollo sostenible que permita un nivel de vida confortable, con el mínimo deterioro del medio ambiente.
Realizaciones concretas que respondan a los requisitos planteados en la teoría, también van apareciendo, y con un grado de aceptación creciente. Aprender directamente de ellas, para aplicar algunas de sus enseñanzas a nuestro ámbito, es un privilegio al que cada vez tenemos mayor acceso, gracias a los medios de comunicación.
Casa Teresa, de Pich-Aguilera arquitectos, situada en la parte alta de Barcelona, a la sombra del Tibidabo y de la torre Foster, supone un avance considerable en este campo, al conjugar diversos elementos tradicionales con propuestas innovadores, incidiendo en un ahorro de energía compatible con una calidad de vida más que aceptable.
La organización del edificio resulta básica. A nivel de la calle se accede al estudio, abierto a la fachada. Del mismo parte un primer tramo de escalera que comunica con la planta principal de la casa: estancia, cocina, comedor, con amplia terraza jardín. Un segundo tramo de escalera permite el acceso a la planta de dormitorios, que abrazan un amplio vestíbulo anejo al patio Norte. De ese patio parte la escalera que desemboca en la cubierta, a nivel del terreno, debido a la pendiente sobre la que se asienta la casa. En el mismo plano de la cubierta sobresale la torre de instalaciones. Las placas solares prácticamente se apoyan en el terreno. La continuidad de la casa con el monte que la circunda se ha interrumpido con una valla ligera que impide que penetren animales en la parcela.
A la orientación del edificio, para sacarle el máximo partido a la luz solar, la ventilación natural y el aprovechamiento de la inercia térmica del terreno, se añaden paneles solares, cubierta vegetal con aljibe propio y un despliegue de variedades de formatos de arcilla, que destacan, entre otros elementos bioclimáticos.
La orientación del edificio respecto al sol, los aleros y un sistema de lamas orientables y celosías, permiten aprovechar al máximo la capacidad calorífica del sol en invierno y, en verano, evitar la insolación directa del interior y provocar una ventilación natural mediante corrientes de aire que refrescan la casa. |
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