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Por Alfonso Bermejo Franco y
Guillermo Alcón Olivera, arquitectos
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El Real Patronato de
las Hurdes, creado por Alfonso XIII, construyó las denominadas
"factorías", edificios destinados a albergar la escuela, el
dispensario médico y la casa cuartel de la Guardia Civil.
De entre ellas, la situada en Las Mestas, alquería del
ayuntamiento de Ladrillar, en
Cáceres, fue elegida por la Junta de Extremadura para construir la
Hospedería de las Hurdes Reales.
El origen de esta
Hospedería radica en el compromiso adquirido por el Presidente de la
Junta de Extremadura, Don Juan carlos Rodríguez Ibarra,
ante Don Juan Carlos I durante la visita que realizaron los Reyes
de España a Las Hurdes en el año 1998. Con ello se ha conseguido un
doble objetivo: la conservación y rehabilitación de un edificio con
alto valor simbólico y la creación de una infraestructura turística
de calidad en una zona cuyos parajes, llenos de naturaleza y color, la
convierten en una de las comarcas de Extremadura con mayor potencial
como destino turístico.
LA PROPUESTA ARQUITECTÓNICA
El interrogante que
aparece en el estudio previo sobre la intervención en “dolorosa
actuación en prótesis”, o la “recuperación tipológica de amplio
alcance” se responde optando por esta última desde una posición
ajena a ortodoxias ultraconservacionistas.
Centrándonos en las
alternativas de diseño para ubicar la Hospedería en los espacios
existentes, y desde la opción señalada en el párrafo anterior, se nos
presentan dos posibilidades: ubicar en el cuerpo principal la zona de
habitaciones, o bien reservar para las dependencias públicas este área
y plantear, en un nuevo edificio, la zona residencial. La deseable
claridad de la intervención nos hizo rechazar desde el principio
soluciones que mezclaran y extendieran usos a ambos edificios.
Analizada
la capacidad del citado cuerpo de edificación que se pretende mantener
y recuperar tipológicamente, así como las cualidades de privacidad y
apertura al paisaje del mismo, se decide ubicar en él el área más
reservada de la Hospedería, abierta a una zona exterior común, que
mantiene el actual carácter de espacio vacío, de resonancia
del paisaje, valor que entendemos se perdería si lo invadimos
con los usos más multitudinarios del programa. |