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El proyecto se sitúa en un pequeño pueblo del norte de Extremadura,
llamado Baños de Montemayor, rodeado de montañas de castaños y encinas.
La parcela se encuentra a caballo entre el núcleo urbano (compuesto
por pequeños volúmenes edificados) y la zona de ensanche de los años 80
(de edificios de gran tamaño)
Se decide trabajar sobre una estructura fragmentada y muy volumétrica
buscando una transición adecuada. Desde lo alto de la montaña, el edificio
ofrece un dialogo entre ambas escalas.
Los materiales son los de la zona: granito y enlucidos blancos. Se elige el
granito como material de contacto con el suelo, buscando su textura original
(granito tronzado) con el fin de que los volúmenes blancos emerjan limpiamente.
Los espacios públicos, abiertos (en ocasiones semiabiertos) separan las zonas
de día y de noche. Los dormitorios se orientan todos al Oeste, donde están las vistas. Los corredores
quedan contra la montaña y se iluminan por pequeñas aberturas
tangentes al recorrido. En la fachada de las habitaciones, la disposición de
las ventanas retranqueadas permite refugiarse del sol de mediodía. |